24/12/09

Lágrimas de ganador

Dicen que se puede llorar por muchos motivos. Uno de ellos es por la culminación del trabajo bien hecho. Probablemente esa fue la razón por la que Pep Guardiola, el entrenador del mejor Barcelona de la historia, derramó unas tímidas lágrimas tras ganar -en la prórroga- el último título que le faltaba por conseguir al conjunto azulgrana: el mundial de clubes.

Guardiola apareció en escena en una tesitura convulsa. Era el fin de un ciclo: la decadencia de Ronaldinho, la falta de compromiso de algunos jugadores y la marcha de Frank Rijkaard, un hombre venerado por la afición, no era el mejor marco para llegar a un club pensado para ganar todo.

Pues bien, después de perder su primer partido de liga ante el Numancia, y sin tiempo de reacción, le llovieron las críticas al técnico de Santpedor. Guardiola fue expuesto a un juicio público. Nadie confiaba en aquel inexperimentado técnico. ¿Cuál fue su reacción? Asumir y trabajar. Trabajar hasta crear un estilo propio, no sólo técnico sino ético. Así, sin ruido, llegó el éxito. Su éxito y el de todos los aficionados al fútbol. Guardiola ha conseguido implantar su idea desbancando, inconscientemente, a la vieja guardia. Hace tiempo que no se sabe nada de Javier Clemente y compañía.

Pero hay algo que hace pensar que las lágrimas de Pep no tenían sólo connotaciones deportivas. Me da la sensación que el actual entrenador del Barça tenía una espina clavada por el escándalo de dopaje en el que se vio salpicado en Italia. Por aquello y por su traumática salida del Barcelona como jugador. Ninguna de esas situaciones fueron explicadas con claridad en su momento. Pep ha sido capaz de recuperar el prestigio por sí sólo. Algo que está al alcance de muy pocos. Porque sólo ahora tiene el apoyo de todos.

Ahora es el momento de disfrutar. Hasta el próximo partido. Porque su ambición sólo limita con su honestidad. Eternamente agradecido a todos los que comparten su éxito, Guardiola representa el prototipo de entrenador del futuro. Humilde y comedido, utiliza las ruedas de prensa para informar y el terreno de juego para hablar. Llega lo más duro. ‘Ganado todo, queda todo por ganar’.- Rezaba el lema del Barça tras ganar a Estudiantes de la Plata. Ese fue, precisamente, el gran problema de la etapa anterior: la indigestión de títulos y halagos. Es el único test que le queda para erigirse en el mejor entrenador de la historia. Sólo el tiempo dictaminará, pero esta vez sí tendrá margen de error.

2 comentarios:

  1. Ole periodista!!!! cada dia lo bordas mas macho,feliz navidad y un abrazo macho.

    Como diria un gran personaje: ¡Me llena de orgullo y satisfacción leerte!

    1 abrazo.

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  2. Feliz Navidad a mi periodista preferido!!!!!!!!!!nos vemos, un besin!

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